Semana de Estudios 2019 – 30 de agosto – Bloque II: Iglesia y martirio hoy, en nuestro contexto

Este momento es animado por el Pbro. Daniel Blanco, quien, desde su experiencia en la participación en el XI Sínodo Arquidiocesano de Córdoba, y como párroco en la Pquia. La Visitación de Ntra. Señora y San Alfonso María de Ligorio, va a ofrecer su reflexión sobre Iglesia y martirio hoy.

Los mártires de los que estuvimos reflexionando, lo fueron porque existencialmente vivieron el testimonio de Jesús. Sus existencias fueron eucarísticas, porque tomaron en sus manos sus vidas para entregarlas a los pobres por Cristo y el Evangelio. La Iglesia latinoamericana siempre ha sido martirial, no por razones de fe, sino por intentar autentificar la fe, realizándola en el seguimiento efectivo de Jesucristo, en la solidaridad transformadora con los pobres, en el desenmascaramiento profético de la opresión y de la idolatría, en palabras de J. Jiménez Limón.

La iglesia siempre será martirial y profética, en tanto se refiera al proyecto del Reino, motivo por el cual también será signo de contradicción. Para que la iglesia sea profética debe pensarse a sí misma en fidelidad al Evangelio y a la realidad, tal como Jesús lo hizo con el proyecto del Reino.

En relación al camino sinodal en Córdoba, tiene una larga historia; el año pasado se celebró el XI Sínodo Arquidiocesano. Pero fundamentalmente, desde el año 2000 se fueron revitalizando instancias de comunión y participación para la construcción del plan pastoral de la diócesis. Y el gran impulso de los últimos tiempos fue el Papa Francisco, especialmente con las propuestas de Evangelii Gaudium.

La preparación del sínodo procuró, por sobre todas las cosas, escuchar al pueblo para discernir los signos de los tiempos y así anunciar el Evangelio, contemplando las múltiples periferias, problemáticas y situaciones que nos atraviesan. El Arzobispo siempre instó a escuchar lo que el espíritu quiere decir a las iglesias (cf. Ap. 2,11). Un instrumento primordial fueron las “mesas de escucha y diálogo”. De allí surgieron una multiplicidad de problemáticas y desafíos para la acción pastoral. Todas las propuestas fueron siendo discernidas mediante diversos procesos, y decantaron en cinco lineamientos y orientaciones que se consideraron prioritarios: la santidad como horizonte; la sinodalidad como clave de identidad de la Iglesia cordobesa; primer anuncio alegre y adecuado a los tiempos; en salida respetuosa hacia los interlocutores de la Buena Noticia; y una Iglesia pobre en opción por los más pobres y sufrientes. Si la Iglesia de Córdoba logra hacer realidad estas orientaciones y lineamientos, será verdaderamente una Iglesia con testimonio martirial.

Desde la experiencia de la parroquia, nos comenta, que hay varios aspectos en los cuales ya se viene caminando, y con un especial énfasis en los lineamientos basados en la pastoral de Angelelli: una iglesia orientada al servicio del Reino en la historia; pobre, de los pobres y para los pobres; en la que todos los bautizados somos corresponsables; y donde las personas humanas están siempre en el centro de atención de la comunidad. Tomando en cuenta este caminar, casi naturalmente eligieron un ícono de la Palabra: el encuentro de Jesús con la samaritana (Juan 4, 4-42). ¿Qué claves nos da este ícono para esta propuesta de vida eclesial? Jesús sale de su “zona de confort”. Hoy la Iglesia también experimenta un cansancio del camino y una sed muy grande, entonces, ¿dónde vamos a ir a buscar agua? ¿Con qué actitudes vamos a ir? Hoy los signos de los tiempos quizás nos estén diciendo que nos tenemos que presentar como Iglesia “hermana y discípula”, más que como “madre y maestra”. En el relato Jesús se pone en el papel del necesitado; como Iglesia ¿nos vamos a animar a hacer eso? Es necesario que nos animemos a bajar las defensas y escuchemos a otros, muchas veces extraños, para poder tener un diálogo y peregrinar juntos. Porque verdaderamente, todos vamos cam