Semana de Estudios 2019 – 30 de agosto – Bloque I: Romero profeta

Comenzamos la jornada leyendo una carta de Luis Baronetto, uno de los principales impulsores de la causa civil del asesinato de los cuatro mártires de La Rioja, mediante la cual se hace presente con su afectuoso saludo en nuestra XL Semana de Estudios.

El equipo de animación litúrgica, tuvo a cargo el momento orante, presentándonos un video sobre la beatificación de los cuatro mártires, y la lectura del evangelio: Lucas 19, 45-48.

A continuación, la Prof. Gabriela Peña realiza una recapitulación de lo vivido en el día de ayer, y presentando la presente jornada, que abordará la relación entre el ayer y el hoy, es decir, de los desafíos que nos presentan los testimonios de los mártires en nuestro presente.

El Cardenal Gregorio Rosa Chávez inicia su presentación con otro fragmento de un documental de Mons. Romero, sobre su tiempo de seminarista y de presbítero, para introducir la perspectiva de hoy: Romero, el profeta.

Romero comprendió su oficio de pastor fundamentalmente desde la Palabra de Dios y la situación que vive el pueblo, de ambas sacaba una síntesis para transmitir. Su ser profeta surge de la interioridad, para escuchar la voz del Señor que habla en la propia conciencia, y desde ahí, mejorar el ambiente, la sociedad. En una homilía, Romero comparte una comparación que le hizo un campesino: ««Monseñor, cuando uno mete la mano en una olla de agua con sal, si la mano está sana no le sucede nada, pero si tiene una heridita… ¡Ay! Ahí duele». La Iglesia es la sal del mundo y naturalmente, que donde hay heridas tiene que arder esa sal. Por eso, la Iglesia tiene como nota esencial la persecución y hay momentos en que arrecia esa persecución.” También vivió su ser profeta como “vos de los sin voz” para gritar contra los atropellos a los derechos humanos. En fin, Mons. Romero, no enseñó simplemente una doctrina, sino que transmitió una experiencia. Todos los profetas de los que hemos hablado, transmitieron una experiencia, hablaron desde su sangre.

Luego de un trabajo en grupo sobre la lectura de algunos días del diario personal de Romero, vinculados a la dimensión profética, compartimos algunas resonancias, entre las que se destacaron: la triple fidelidad al Evangelio, la doctrina de la Iglesia y sobre todo al pueblo sufriente; su ser profeta que se iba escribiendo “en tiempo real”, fiel a la lectura de la situación del momento; y no perder la paz y la prudencia, siendo fiel a lo que Dios le pedía anunciar en un escenario muy tensionado.

Posteriormente, continuamos viendo el documental, de tiempos de su episcopado hasta su muerte. Y luego, el Cardenal, nos comparte sobre el último retiro espiritual de Romero, haciendo una lectura comentada de los puntos más significativos: los temores, las tensiones con los otros obispos, y sobre todo, la confianza plena en Dios que lo hacía expresar, incluso, su muerte por más difícil que fuera.

Para finalizar el primer bloque del día, María Elisa Di Marco, consagrada focolar, en calidad de veedora externa al CEFyT, hizo una apreciación de lo abordado hasta el momento, destacando la riqueza de los testimonios compartidos, como así también lo trabajado en los grupos, sintetizándola en dos palabras: desafío y provocación. Dado que en el contexto en el que vivimos a nivel global, estamos llamados, cada uno desde su vocación, su carisma a aportar como personas de diálogo en pos de la construcción de una sociedad que no sea afín a un sistema de exclusión y fragmentación; tal como lo encarnaron nuestros mártires.