Semana de Estudios 2019 – 29 de agosto – Bloque II: Los mártires de La Rioja en contexto

Iniciamos la tarde, en esta oportunidad, a cargo de la Dra. Gabriela Peña, profesora de la casa, haciendo foco en el contexto socio-histórico en Argentina, que permita comprender la situación del martirio de los mártires de La Rioja: Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.

Para ello nos presenta una categoría de análisis utilizada por sociólogos, historiadores y algunos teólogos: el “mito de la nación católica”. Se trata de una creencia que está en el imaginario colectivo, que es aceptado por una gran mayoría de la población. Este mito tiene un origen, en los primeros 70 u 80 años de la conformación del Estado Argentino. A partir de la década del 30, con el primer golpe de Estado, por José F. Uriburu, se declara que el mismo es contra el liberalismo, que en Europa había desplazado a la Iglesia. A esto se le suma que el marxismo era rechazado por ser ateo. El mito, por lo tanto, es anti-liberal y anti-marxista, y de ahí muy cercano a una mentalidad fascista (aunque no puede declararse una identificación entre ambos).

Este mito goza de buena salud desde ese entonces. Y llegó a su adultez en el primer peronismo, porque en sus inicios se declara católico y abreva en la DSI. Pero también se dio un quiebre en la comprensión cuando se dio una ruptura con el peronismo, en el segundo gobierno de Perón. Comenzó a reinar un desconcierto. La Iglesia se preguntaba también por su acción pastoral, vinculada a los pobres, pero no enfrentada al peronismo.

A nivel eclesial, se convoca el Concilio Vaticano II, que fue un giro eclesial copernicano. Sumado a esto, la Conferencia de Medellín en 1968. Había mucha confusión acerca de qué es ser católico y cómo encarnarlo en la organización política. Podemos considerar tres grupos en la Iglesia en nuestro país: los resistentes al Concilio, los reformistas (aceptaban el Concilio, pero no tanto Medellín), y por otro lado los que fueron llamados “revolucionarios”, que buscaban contextualizar en Concilio en América Latina. Esto nos ayuda a comprender el “caos” a nivel eclesial y político, una gran inestabilidad. En este contexto de los años 70 comienzan a surgir muchos movimientos, incluso armados. Entre ellos surge Montoneros, de entre los jóvenes de la Acción Católica; una facción del grupo apoyó la lucha armada, y otra no.

Los “mártires de La Rioja, son hombres de este tiempo”. Y fueron asesinados por un régimen militar, el “Proceso de Reorganización Nacional”, que abogaba por el orden y “los valores de la moral cristiana”, conforme al acta que fijaba los propósitos de la intervención militar. Angelelli, fue un gran propulsor de la pastoral de conjunto, con una clara opción por los pobres. Propició la formación de cooperativas en una tierra controlada por un grupo pequeño de familias, a quienes empezó a incomodar. Esto trajo aparejado tanto la adhesión de muchas personas de diferentes lugares (clérigos, religiosas y religiosos, laicos), como así también la persecución, la soledad, el rechazo de sectores de poder y de gran parte del episcopado. Entre quienes adhirieron a ese modo de ser Iglesia, se encontraban: Carlos de Dios Murias (franciscano conventual, enviado para ver la posibilidad de abrir una comunidad en La Rioja), Gabriel Longueville (sacerdote francés) y el padre de familia Wenceslao Pedernera, gran impulsor del cooperativismo.

Todos ellos fueron hombres del Concilio, fieles a las mociones del Espíritu, trabajaron con los pobres, fueran o no católicos, y entendieron que la Iglesia no podía predicar la resignación, porque el querer de Dios es que los hombres sean libres y felices.

Este mito de la nación católica, nos sirve para comprender el desarrollo histórico de nuestro país y de la Iglesia en él; fue operante durante mucho tiempo, pero comprendemos que “ya no va más”.

Luego de un momento de trabajo en grupos, se expresaron resonancias de los testimonios compartidos sobre los cinco mártires, a modo de palabras significativas.

Por último, el Cardenal Gregorio, hizo una recapitulación, nos compartió algunos escritos de San Óscar Romero, sobre su vivencia de una espiritualidad profunda, y rescató los tres calificativos de la homilía del 23 de marzo de 1980: “la dignidad humana es lo primero que urge liberar; Dios quiere salvar a todo el pueblo; la trascendencia da a la liberación su verdadera y definitiva dimensión”.

Y con un poema de Mons. Andrés Iniesta a San Óscar Romero, culminamos la primera doble jornada de nuestra cuadragésima Semana de Estudios.