Semana de Estudios 2018: Quinto día

[Crónica día 17/08/18] Y llegamos a la última jornada de la XXXIX Semana de Estudios, que fue presentada por el Hno. Fernando Kuhn, haciendo una breve memoria y compartiendo las intencionalidades que tuvo toda la semana: Por una parte, estar en sintonía con la Iglesia universal, con el Sínodo sobre los jóvenes la fe y el discernimiento vocacional, y a “nivel micro”, plantearnos cómo acompañar a los jóvenes en nuestros distintos lugares, cómo lograr diferentes dispositivos que puedan ayudar a este acompañamiento. Siempre sabiendo que se trata más bien de “ensayos” y no de lineamientos definidos.

El Hno. Hugo nos introdujo en la dinámica propia de la jornada, que siguiendo el método de Medellín, corresponde al “actuar”. Y para ello es fundamental reconocer qué transformación ha operado en nosotros a lo largo de esta semana compartida. Se trata de vislumbrar algún horizonte de un recorrido nuevo. Es una oportunidad de descubrir que el “Espíritu actúa y el Señor hace nuevas todas las cosas”.

Para ello se trabajó en tres momentos. El primero a nivel personal, para hacer un recorrido por la experiencia de toda la semana y rescatar qué aspectos han impactado más y cuál sería la respuesta personal frente a ellos. El segundo momento a nivel grupal, a partir de lo compartido por cada uno, eligiendo dos propuestas concretas para trabajar en los mundos juveniles, teniendo en cuenta los propios contextos. Finalmente, un plenario para compartir las propuestas que permitan ayudarnos a acompañar las juventudes en los diferentes contextos. Las propuestas compartidas por los grupos fueron las siguientes:

Grupo 1:

  • Seguir promoviendo el voluntariado como espacio de aprendizaje y servicio, en el que los jóvenes se muestran entusiasmados.
  • Continuar integrando nuestra subjetividad frente a los procesos de acompañamiento.
  • Preguntar a los jóvenes cómo incorporar las tecnologías y lo digital en las aulas.
  • Generar espacios multidisciplinarios de reflexión y estudio entre los que trabajamos con jóvenes en contextos de vulnerabilidad para proponer líneas orientadoras para acompañar sus búsquedas, sus proyectos.

Grupo 2:

  • Habitar los espacios en donde encontramos a los jóvenes del barrio, sin esquemas propuestos, dejándonos llevar por la novedad, dejándonos asombrar por ellos.
  • Acompañar a los jóvenes en su realidad vital, sin prejuicios ni filtros.

Grupo 3:

  • Resignificar nuestro encuentro con la Palabra desde una relectura del evangelio de Jesús en clave de juventudes.
  • Generar un espacio de oración – espiritualidad juvenil construidos juntos, acogiendo y acompañando “la vida como viene”.

Grupo 4:

  • Formarnos para el acompañamiento en cuanto a los fracasos, proyectos de vida, y las distintas ideologías.
  • Crecer en la paciencia, considerando que “el otro soy yo”. Buscar la empatía, la perseverancia y eliminar los prejuicios.

Grupo 5:

  • Continuar visibilizando juventudes que aún están ocultas: jóvenes de zonas rurales, jóvenes con diversidad de género, y otros.
  • Realizar un abordaje teórico práctico del lenguaje juvenil.

Grupo 6:

  • Que la utopía no nos quite los pies de la tierra: atender las necesidades concretas de los jóvenes.
  • Marcar la cancha sin arbitrariedades: los jóvenes necesitan referentes para que no todo se relativice, pero sin fijar límites rígidos.

“Tenemos un panorama bastante amplio para abordar nuestros desafíos pastorales, y aún nos quedan muchos territorios por recorrer: rurales, en situación de encierro y tantos más”, nos recordó el Hno. Hugo.  El ámbito de las prácticas docentes también es un espacio de gran riqueza para entrar en contacto con el mundo de las juventudes; es necesario aprovechar estos momentos para seguir acogiendo estas experiencias que nos permitan reflexionar y actuar.

Hugo cerró el momento dirigiéndonos unas palabras y consejos: “Podemos estar contentos de habernos dado este tiempo. Hay muchas instituciones y personas que aportan gran riqueza conceptual para sumergirnos en los mundos juveniles, que necesitamos conocer; no nos podemos quedar porque el río sigue y hay que nadar, no dejar que pase”.

Y así, finalizamos la XXXIX Semana de Estudios con el compartir el Pan de Vida y Pan de Vidas, celebrando todo lo vivido en la Mesa Fraterna, fuerza e impulso para acompañar a los jóvenes, siempre presentes y en movimiento.